viernes, 18 de julio de 2008

Ya no hay dolor, ya no duele y no va a doler...

Esos últimos días transcurrieron normalmente, con excepción de lo que ya presentía. Porque será que tengo ese perverso don de vislumbrar todo. Tengo ese famoso “no se que”, presiento dentro de mi ser todo.Se lo dije centenares de veces.Tenía deja vu constantes, sueños terribles y señales que surgían por doquier. Todo iba a terminar. Tal vez simplemente yo lo quería así. Por lo menos inconcientemente ya lo estaba haciendo. Recuerdo que tenía miedo, pero no estaba triste. Jamás olvidaría esas sensaciones, será que siempre es asi?Me acuerdo de ese lunes que no nos vimos porque se fue de viaje. Me vino a buscar para llevarme a la universidad como siempre a las cinco menos diez, estábamos escuchando música en el auto y mientras miraba tristemente la gente transitar algo me dijo esto es apocalíptico! Y en Alsina antes de Buenos Aires se lo dije
>>>Estos son los últimos días juntos, creo que esto se termina pronto!
>>> No digas así, siento muchas ganas de llorar, me contesto. Y me agarro fuertemente la mano. Y me beso.
Nos despedimos muy tristes ambos. Yo lo sabía. Lo conocía tanto que ya sabía todo. En sus ojos se transparentaba la verdad. No necesitaba de palabras. Su silencio gritaba.Se fue de viaje y me quede sola, dubitativa y pensante. Como odio mi intuición. Odio tener “ese no se que”.Así fue como empezó el final. Un triste final. Esto lo escribi hace un tiempo y hoy solamente sentí ganas de lamer mis heridas. Pero de repente me di cuenta que no habia, ya no están, se borraron, se fueron, solo quedaron cicatrices.
Ya compre pasajes hacia el olvido, mucho más rápido de lo que imagine alguna vez. Y en este estado de gracia en el que me encuentro se esta dibujando una sonrisa en mi cara.
Definitivamente hoy somos dos perfectos desconocidos.

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