sábado, 11 de abril de 2020

Yo no quiero 14 de febreros

"Una noche cualquiera ella siente que la miran, busca esa mirada entre la multitud y lo encuentra, se le dibuja automáticamente una sonrisa, no se conocen, pero se tratan de llamar la atención. Y de la forma más suspicaz posible el recorre su hermoso cuerpo con los ojos, buscando con éxito sincronizar  las miradas, él descubre la sonrisa perfecta. Ella gira para hablar con una amiga,  y él se pierde enajenado con su infinita espalda que además lo dirige a su antojo. Esta noche puede ser una gran noche".

El tema del amor es uno de los tópicos más trillados del planeta. Cuando hablamos de amor este tiene un alcance amplio, podemos amar a nuestros padres, a nuestros hijos y a nuestros amigos, pero al que me voy a referir es al amor sentimental, que es el tipo de amor que nos complica la existencia. El tipo de enamoramiento relacionado con la idea de pasión y es que la pasión nos lleva a ese estado de enajenación, donde el enamorado sale de si mismo y se pierde en el otro.  
Freud decía que el enamoramiento es un estado psicótico de la  personalidad, y cuanta razón tiene, ¿pues acaso no hay persona más irreflexiva que un enamorado? 
Y aquí es donde voy a darle una mirada desde la cuestión empírica, y es que desde el punto de vista bioquímico, la sensación de estar enamorados es pura  química cerebral, ya que se libera una gran cantidad de dopamina que es una sustancia relacionada directamente con el placer, el deseo, la atracción y por ende la felicidad. Entonces las primeras etapas del enamoramiento se experimentan cuando se activan una serie de procesos químicos cerebrales. 
Cuantas veces nos hemos preguntado "Pero como puede ser que siga haciendo la misma estupidez una y otra vez", y he aquí la respuesta: esta misma sustancia que nos da una emoción afortunada llamada enamoramiento tiene su contraparte y es que automáticamente nos vuelve también, ilógicos, incoherentes, absurdos e irracionales. Y nos vuelve tan irreflexivos que provoco un sinfín   de tragedias a lo largo de la historia, en todas las épocas y culturas. O las ficticias, como olvidarnos de la tan conocida guerra de Troya, cuando París se enamora de la bella Helena, esposa del rey espartano Menelao, y al secuestrarla provoco una guerra que se prolongo durante 10 años, dejando Troya totalmente destruida y cuantiosos  muertos. 
Estúpidamente nos apegamos a esta emoción de euforia y placer instantáneo, que nos vuelve siempre más torpes. Pero como todo aquello que es hermoso también tenemos su lado desafortunado. Dicen los especialistas que el enamoramiento dura aproximadamente entre 6 meses y un año promedio, pues la dopamina disminuye a medida que pasa el tiempo, así es que va decayendo este estado químico cerebral que se termina por fisiología neuronal. 
Y pareciera que por biología y química estamos destinados a sumirnos a este cóctel placentero y peligroso que es enamorarse, y estaremos tentados a volvernos irreflexivos varias veces en la vida, pero sabiendo que nada, pero nada es para siempre. 

El NO AMOR Parte 1