martes, 24 de marzo de 2020

El limón más agrio

La vida me encuentra en este marzo de 2020 de nuevo con mi vida dada vueltas. Estoy en medio de una pandemia que acecha peligrosa y nos tiene a todos en aislamiento social, casi como reflejando como me siento adentro ahí donde hoy reina el caos. Y en congruencia con el clima mundial se puede plasmar mi estado de ánimo, afuera es el silencio y la incertidumbre y adentro mío también .Es como que sintieras que el planeta te abraza un rato, te palmea la espalda y te dice me siento igual que vos.  Nada que no me haya pasado antes, la diferencia está en una cabezita apoyada a mi pecho que me abraza compulsiva y cariñosamente, tiene 4 años y unos cabellos que le caen rebosantes sobre la espalda, unos ojos que me piden que la ame constantemente y si claro, aquí estoy amándola. 
En medio de la cotidianidad casi abrumadora de encierro, viendo la serie This is us, me aferre a una frase  «Hay que tomar el limón más amargo que la vida pueda ofrecernos y convertirlo en algo parecido a la limonada».
Y como un juego de azar casi tormentoso me tocó de nuevo el limón más amargo, me encuentro sola en mi casa con mi hija, en un marzo de otoño peculiar, con mi familia desarmada y mi sueño de perpetuidad familiar difuminado, un domingo por la noche cuando el decidió irse persiguiendo su felicidad, mientras yo me quedé doliendo en todo el cuerpo, por lo que pudo ser y no fue. 
Pero el universo siempre nos trae una ventaja, aún  puedo convertirlo en algo parecido a limonada. Y ahí estoy haciendo limonada, manejando el torbellino de emociones, tratando de sanar heridas, las nuevas y las viejas que reflotaron en medio de las turbulencias. Sentirme mal, no es algo agradable pero es necesario, para sanar tiene que doler, dejar que todo salga, acomodar el caos, despejar los patrones repetidos, purgar. Estoy en mi lado oscuro, muriendo un poco pero solo para renacer, aceptar la realidad es un acto de profunda madurez, y por aquí esta doliendo jirones de piel, pero se está transformando en cascarita, y te aseguro que se va a caer. La nueva piel va a aparecer, así como este aislamiento social va a terminar y nos va a encontrar de nuevo transformados en algo, que dependerá de cada uno en si será bueno o malo o tal vez la nada misma, pero seguramente nos encuentre distintos. Si podemos sacar limonada, seguramente podemos tejer magia. 

2 comentarios:

Jorge Curinao dijo...

Poético blog, te animo a continuar. Saludos.

Cielosmagicos dijo...

Gracias!